Siento por Santiago una pasión…

Por Lino E. Verdecia Calunga*

ESTOY convencido de que –para decirlo con palabras cuidadas y de la norma más esmerada de la lengua- cada quien tiene el absoluto y soberano derecho de admirar y venerar aquello que le inspire y crea merecer esos sentimientos (con uso del habla popular cada lector puede expresarlo de diversas formas).

A mí me sucede y ya lo he escrito y divulgado: mis relaciones con las ciudades transcurren heterosexualmente: yo amo a Santiago de Cuba, y por esa misma razón lo que tenga que ver con mi urbe más querida me interesa sobremanera, y si ello se vincula con el deporte nacional, entonces me concierne mucho más.

COMO todos –y ofrezco disculpas por la absolutización- sentí asombro y extrañeza ante la noticia que me llegó el viernes 18 de julio sobre la solicitud de estadía (llámesele como se quiera) del Capitán de capitanes, Antonio Pacheco Masó. Yo he asistido en muchas ocasiones a algunos estadios cubanos a ver jugar (lanzar, batear, fildear, mascotear, pivotear…) a un pelotero; sin desconocer que un solo jugador no es un equipo.

Así lo hice con Manuel Alarcón y Fermín Lafitta, con Manuel Hurtado y Agustín Arias, con Braudilio Vinent y Luis Giraldo Casanova, con Orestes Kindelán y Norge Luis Vera, y con Antonio Pacheco. Sentarme en las gradas deseando –por encima del triunfo de mi equipo preferido- presenciar la actuación relevante de aquel atleta cuyos méritos lo estaban haciendo brillar.

PACHECO fue todo un símbolo de nuestra pelota y seguirá siendo un nombre de referencia cuando se hable de los mejores entre los más estelares. Eso nada ni nadie podrá evitarlo, igualmente que no se podrá disponer lo contrario. Su proceder –aunque siempre existirán los peros y los cientos de criterios- le incumbe a él, aunque repercuta en nosotros.

Cada vez estamos recuperando esa lucidez y convenciéndonos más de que pocas cosas son más dañinas que ciertas imposiciones, aun cuando estén amparadas por su contexto y necesidades concretas.

Y como la raíz de estos criterios siguen radicados en Santiago de Cuba, a los polvos húmedos que hace años están acumulándose en el sendero por donde transita el béisbol cubano ahora le están cayendo los contradictorios chaparrones de las torpezas, las ineficiencias o las insolvencias. Pero como ya está sabido: cuando el polvo (y ya se ha acumulado bastante) se moja, lo que enseguida aparece es el lodo.

RESULTA ser que ahora sucede una extraña arbitrariedad que ya ha traído críticas y especulaciones (además de que existen reglamentaciones poco conocidas que sustentan legalmente esas decisiones): Dany Betancourt y Yaumier Sánchez, lanzadores santiagueros, no fueron convocados por la Comisión Provincial que les compete para integrar la preselección con vistas a la próxima serie nacional.

Y sea la causa que sea la que se arguye, siempre y cuando esté dentro de la lógica y las exigencias para merecer ser escogido: ese es un derecho que tiene dicha Comisión. Sin embargo, y he ahí donde comienza a humedecerse el camino que ya posee su fanguito, según declaraciones de los propios peloteros (en la transmisión del juego de la serie sub23 Radio Rebelde, lunes 11 de agosto, ca. 3:30 pm) en conversación con Roberto Pacheco y Pável Otero: en la reunión (o despacho) donde les comunicaron la decisión negativa, también les informaron que no les darían “la carta” que los autorizaría a jugar en otras provincias.

DE más está decir qué significa para un atleta un año fuera de la actividad “en grande”; asimismo sucede con el hecho de que a Dany Betancourt –con todo y la merma de sus capacidades que fueron excelentes-, no es un joven acabado de arribar a los 20 años, por lo que le sería sumamente perjudicial la inactividad, algo que por otros motivos ya él conoce muy bien.

Y ahí mismo comienzan a surgirme las preguntas: ¿cuándo los atletas de determinada trayectoria –DB, entre otras cosas acumuladas, fue miembro del equipo olímpico oro en Atenas- necesitan (o tienen) el mismo rigor en las series provinciales? ¿Fueron alertados de que su rendimiento estaba siendo por debajo de lo establecido mientras se desarrollaba la provincial? Y lo principal para mí en este suceder: ¿cómo, cuánto o hasta dónde está autorizada un CPB para, si no escoge a un pelotero, impedirle –de a porque sí– que juegue en otra región que lo quiera utilizar (o reclamar)? ¿Es que la política de reforzar equipos seguirá valiendo oficialmente solo para la segunda fase las SN?

EN la misma conversación de Pacheco y Otero con los dos lanzadores, se manejó que esperaban por Víctor Mesa para plantearles su deseo de jugar en Matanzas, y que ya antes un funcionario (no pude escuchar bien de quién se trató) les había comunicado que en la máxima dirección (¿la CNB?) no habría reparos si la provincia está de acuerdo.

ADEMÁS de que los narradores llamaron a la cordura de las partes, a la solución que no perjudique a los atletas, de que se ha informado que Jonder Martínez jugará por Matanzas; al margen de que Moreira (guantanamero), Félix Fuentes (santiaguero) y algún otro lo hicieron en la 53 SN –antes fue Manuel Benavides-; no hay que ser muy observador para deducir que las prerrogativas matanceras son muy grandes, muy fuertes o muy consentidas como para que el imán con piel de cocodrilo tenga un poderoso campo magnético que los beneficia. ¿O está ocurriendo algo así como que además de los polvos mojados que propician el lodo, tengamos que tener presente aquello de que al que buen árbol se arrima…?

ME duele por este deporte y por mi equipo, lo siento por Santiago de Cuba; pero tengo la impresión de que –a pesar de la hasta ahora muy buena demostración de sus jóvenes en la sub23- a la llamada selección mayor, a las Avispas como las bautizó el inigualable Boby Salamanca, se les seguirán distanciando los escaños hacia lugares cimeros si no se produce una cura eficaz para sanear lo nacional y lo provincial, y si nuestro béisbol no enrumba su transitar por senderos con suficiente y bien planificado asfalto.

Mientras, seguiré sintiendo no solo por Santiago esta pasión.

* Lino E. Verdecia Colunga: profesor universitario, investigador-crítico literario y de audiovisuales.  Miembro de la UNEAC y de la Asociación Cubana de la Prensa Cinematográfica.

2 Respuestas a “Siento por Santiago una pasión…

  1. Yo creo que la corrupción en el Beisbol Cubano nunca terminará, estadios vacíos en la Sub-23 Y ASÍ SERÁ lástima de tanto talento que seguirá saliendo a divertir a los Norteamericanos, el futbol se adelanta y ni hablar el beisbol lo acabaran HIGINIO Y EL INDER. GRACIAS.

  2. Pingback: Siento por Santiago una pasión... | Noticias de mi Tierra

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