Hoy no comentaré la derrota que sufrió Cuba 4-1 frente a Estados Unidos, en el partido de anoche del Premundial de béisbol, porque todos estábamos preparado para asimilar este resultado. Voy a referirme aquí al inverosímil cambio del torpedero Yorbis Borroto Jáuregui por Michel Enríquez Tamayo.
El paracorto Borroto Jáuregui se había gastado un partidazo a la defensa, cosa que ya es habitual en él. Cierto que fue dominado en par de oportunidades en el duelo; pero hasta aquí era uno de los bateadores más consistentes del line up de Cuba.
El avileño bateó indiscutibles en todos los choques de la segunda ronda -¡en todos!- y antes de fallar frente a los americanos tenía de 10-4 (400); es decir que finalizó esta vuelta de 12-4 (333). ¿Cuántos mejor que él? José Dariel Abreu Correa (11-4; 363) y Frederich Cepeda Cruz (14-5; 357).
Entonces, ¿por qué premiarlo con el banco? No entiendo el increíble cambio. Para qué esa sustitución en el octavo inning, con dos out, las bases limpias y el marcador 4-0. Sin ninguna situación de juego que fuera necesario un hombre como Michel Enríquez para definir.
Al final me dirán que estuvo bien hecho. Michel conectó hit y después fue remolcado por triple de Héctor Olivera Amaro, para marcar la única rayita de los caribeños. Pero yo no lo entenderé. ¿Y por qué no poner a Michel por Yulieski Gourriel Castillo? En definitiva los dos comparten la misma posición.
Michel Enríquez nunca debió ir al banco. Cuando fue sentado –todavía no sé por qué- bateaba 333 de average.
Mire aquí. El Yuli – con una fama de gran bateador bien ganada, pero poco sustentada en el terreno en los últimos eventos internacionales- batea para un anémico average de ¡176!, como resultado de tres hits en 17 veces. Estudie bien esa cifra. Tercer palo, un hombre de excepcionales cualidades… ¡imprescindible! en la alineación… huelgan los comentarios.
¡Claro!, como Yulieski hay otros que también debían haber ido a la banca si la conformación del equipo hubiera sido otra, pero este es otro tema para cuando finalice el evento.
P/D
¿Por qué estábamos preparados para la derrota? Primero porque la ofensiva cubana no está en condiciones de romper el hermetismo de un pitcheo rival medianamente fuerte; y segundo, nuestros comentaristas deportivos se encargaron de condicionar el terreno. “Este juego lo podemos perder, no es importante”, repitieron hasta convertir la expresión en un slogan.
No me imagino cómo podrían sentirse los familiares del abridor Vladimir García Escalante, o el propio deportista, escuchando repetidas veces “este partido no es importante, lo puede lanzar cualquiera (…) el de mañana y pasado sí, ahí lanzará todo el mundo si es necesario”.



















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Desgraciadamente, cuando uno de nosotros hace un análisis de los juegos desarrollados por este elenco cubano en el premundial de beisbol de Puerto Rico, en total consonancia con la actuación poco contundente de nusetro equipo, incluso en partidos que han constituido victorias, inmediatamente somos tildados de injustos y soñadores. Pero la realidad vivida ayer frente a Estados Unidos, nos da una muestra clara que lo que veníamos señalando es correcto. Tampoco encuentro explicación lógica alguna para llevar a la tabla, como se dice en buen cubano, a un Yorvis Borroto que ha sido de lo más relevante del equipo, tanto en rendimiento ofensivo, como a la defensa, debe jugar el que mejor esté. Y mientras sigan alineando peloteros con un pauperrimo rendimiento como el de Yulieski 176 de average, simplemente por ser el más mediatico de los jugadores cubanos, las cosas no se arreglarán. Estamos acostumbrados a crear crisis y análisis solo cuando se pierde, pero en este caso hemos tratado de ser todo lo preevisores posible. También es lógico que no se pueden hacer muchos cambios en el line up por las características de cada uno de los jugadores que conforman la selección, un detalle que deja en duda la correcta conformación de la nómina que debió haberse conformado con peloteros de tacto y fuerza indistintamente. Fíjense si es así que desde el segundo y hasta el séptimo bate de la alineación cubana, son bateadores de fuerza: Bell(2do), Yulieski(3ro), Despaigne(4to), Cepeda(5to), Céspedes(6to) y José Dariel(7mo), lo que hace que el equipo cubano no tenga otro tipo de opciones ofensivas que la toletería de largo alcance, por cierto, muy silenciada en este torneo, ya sea por el poco bote de la Misuno 10-10 o la errática selección de los lanzamientos a la hora de consumir turnos al bate, simpre esperando el primer strike, un mal de fondo que padece la pelota cubana. Es hora de dejarnos de paternalismos y de vivir de la historia al creernos que somos el país más fuerte del mundo en la pelota, los eventos internacionales de los últimos años han demostrado que el nivel en este deporte a aunmentado en muchos países de todo el mundo; lo de ser “los mejores del mundo” en la actualidad hay que demostrarlo con hechos, no con historia, como generalmente hacemos. Otro aspecto que me llama poderosamente la atención son algunos errores en la defensa cubana sobre lances sin nunguna complejidad, de los 6 errores de la defensa cubana, al menos tres han sido por ecceso de confiansa, lo que denota una clara falta de motivación en el terreno de juego, ingrediente fundamental para obtener un buen resultado final. Dejemos de pensar que somos invencibles y apliquenos de una vez por todas esa máxima deportiva que dice “al debil aplástalo y con el fuerte pelea de tu por tu”, solo así, jugando cada juego cono si fuera el de la final dejaremos en la afisión cubana y extranjera la verdadera imagen de la pelota cubana: combativa, certera, entregada, disciplinada y digna de respeto.